De la devoción a la batalla. William Byrd y el Fitzwilliam Virginal Book desde el órgano

WILLIAM BYRD (1543-1623)

I. Devoción y contemplación

Preludio y Fantasía to the Fancy
Tribulatio proxima est
Clarifica me, Pater I

II. Danzas y variaciones: La Inglaterra cortesana

Wilson’s Wilde
Lavolta
Fortune
Pavana y gallarda “San Peter”
The Carman’s Whistle

III. Final narrativo: The Battell

Marcha antes de la batalla
La batalla

Alejandra Escolante, órgano histórico 1607

Wiiliam Byrd y el Fitzwilliam Virginal Book

En la Inglaterra de finales del siglo XVI, pocos músicos gozaron de un prestigio comparable al de William Byrd. Organista de la Capilla Real, compositor admirado por sus contemporáneos y figura intelectual de gran autoridad, Byrd desarrolló su carrera durante un periodo de profundos cambios políticos y religiosos bajo el reinado de Elizabeth I.

Aunque Inglaterra se había consolidado como reino protestante tras la Reforma, Byrd permaneció fiel al catolicismo durante toda su vida. Esta circunstancia le obligó a mantener un delicado equilibrio entre su posición oficial al servicio de la corona y su profunda vida espiritual. Buena parte de su música sacra —especialmente sus misas y motetes— estaba destinada a comunidades católicas que celebraban la liturgia de forma privada, lejos de la vigilancia de las autoridades. Su prestigio, sin embargo, era incuestionable. En 1575, la reina concedió a Byrd y a su maestro Thomas Tallis un privilegio exclusivo para imprimir música en Inglaterra, uno de los primeros monopolios editoriales musicales de la historia. Este reconocimiento oficial confirma hasta qué punto Byrd era considerado el compositor más importante de su tiempo.

Junto a su extraordinaria producción vocal —que abarca motetes, misas y música para la Iglesia anglicana— Byrd cultivó con igual maestría la música instrumental para teclado. Fantasías, pavanas, gallardas y variaciones sobre melodías populares muestran una imaginación contrapuntística y una riqueza expresiva que lo sitúan entre los grandes creadores del repertorio para tecla. Muchas de estas obras circularon inicialmente en manuscritos destinados al ámbito doméstico y pedagógico, y fueron copiadas en diversas colecciones privadas. Entre ellas destaca el célebre Fitzwilliam Virginal Book, compilado a comienzos del siglo XVII y considerado hoy una de las fuentes más importantes para conocer el repertorio inglés para virginal y órgano. Este monumental manuscrito reúne obras de varios compositores, pero concede un lugar central a Byrd, cuya música refleja el extraordinario florecimiento de la escuela inglesa de teclado en el tránsito del Renacimiento al Barroco.

I. Devoción y contemplación

La primera parte del programa presenta el lado más introspectivo y espiritual del compositor. El Preludio y Fantasía que abre el concierto ilustra una de las formas más características de la escuela inglesa para teclado. El preludio funciona como una introducción de gran amplitud sonora y carácter casi ceremonial: acordes amplios, gestos retóricos y una escritura que explora toda la resonancia del instrumento crean una atmósfera de intensidad dramática y cierta grandiosidad.

A continuación, la fantasía desarrolla el material musical en una compleja red de imitaciones contrapuntísticas. En este género el compositor goza de una libertad particular: las ideas se transforman, se persiguen entre las voces y se expanden en un discurso que combina rigor intelectual y creatividad imaginativa. Las dos piezas siguientes proceden del universo vocal religioso de Byrd. El motete Tribulatio proxima est (“La tribulación está cerca”) pertenece a la colección Gradualia, publicada en 1605 y 1607. Este proyecto era extraordinariamente audaz: Byrd pretendía ofrecer música completa para el calendario litúrgico católico en una Inglaterra donde esa práctica estaba oficialmente prohibida. El texto expresa una súplica angustiada: “Tribulatio proxima est, quoniam non est qui adiuvet” (La tribulación está cerca, pues no hay quien me ayude). En el contexto histórico de la Inglaterra isabelina, estas palabras adquirían una resonancia particularmente intensa para las comunidades católicas.

En contraste, Clarifica me, Pater (“Glorifícame, Padre”), basado en el Evangelio de San Juan, posee un carácter más luminoso y contemplativo. La música se despliega con serenidad en una polifonía transparente que parece suspender el tiempo, reflejando la profunda dimensión espiritual de la obra de Byrd.

II. Danzas y variaciones: la Inglaterra cortesana

La segunda parte del programa nos traslada a un ambiente completamente diferente: el de la vida musical doméstica y el entretenimiento cortesano en la Inglaterra de finales del siglo XVI. Wilson’s Wilde, breve y enérgica, abre esta sección con el carácter vivo de las danzas populares. Su ritmo incisivo y su escritura ágil muestran la dimensión más ligera y espontánea del repertorio para teclado.

Le sigue la Lavolta, una danza de origen italiano que se hizo muy popular en las cortes europeas del Renacimiento. A diferencia de otras danzas más ceremoniosas, la lavolta incluía giros rápidos y espectaculares elevaciones de la pareja. Estos movimientos —que implicaban un contacto físico relativamente cercano entre los bailarines— hicieron que algunos moralistas de la época la consideraran atrevida o incluso indecorosa. Sin embargo, la propia Elizabeth I era conocida por disfrutar bailándola, lo que contribuyó a su popularidad en Inglaterra. El carácter giratorio y dinámico de la danza se refleja en su ritmo ternario y en sus energías acentuaciones.

La pieza titulada Fortune pertenece al género de las variaciones sobre canciones conocidas. El tema procede de la popular melodía Fortune my foe, una de las canciones más difundidas de la Inglaterra del siglo XVI. Esta melodía era tan conocida que se utilizaba incluso en ejecuciones públicas, donde los condenados eran conducidos al patíbulo mientras sonaba la canción. Sobre este tema familiar para el público de la época, Byrd construye elaboradas transformaciones musicales que combinan expresividad y refinamiento contrapuntístico.

La Pavana y gallarda “San Peter” retoma una de las combinaciones más características de la danza renacentista. La pavana, solemne y procesional, se desarrolla con un tempo amplio y una nobleza casi ceremonial. Tradicionalmente era seguida por una gallarda, mucho más rápida y rítmica. Este contraste permitía pasar de la elegancia majestuosa a una energía casi acrobática, reflejando el gusto de las cortes renacentistas por la variedad y el virtuosismo en la danza.

La sección culmina con The Carman’s Whistle, una de las obras más imaginativas y virtuosas de Byrd. El tema procede probablemente del silbido característico de los carreteros londinenses (“carmen”), que utilizaban señales sonoras para guiar a sus caballos por las concurridas calles de la ciudad. Byrd transforma este sencillo motivo popular en una brillante serie de variaciones. A medida que la obra avanza, la escritura se vuelve cada vez más elaborada: rápidas figuraciones, intrincados cruces entre las voces y pasajes de gran virtuosismo convierten el humilde silbido inicial en una auténtica exhibición de ingenio musical.

III. Final narrativo: la batalla

El programa concluye con una de las piezas más fascinantes del repertorio renacentista para teclado: The Battell. Compuesta probablemente en la década de 1580, esta obra constituye un temprano ejemplo de música programática, es decir, música que intenta describir acontecimientos o escenas concretas. Byrd divide la obra en varios episodios que representan distintos momentos de una batalla: la marcha de los soldados, las llamadas de trompeta, el enfrentamiento armado y la celebración final de la victoria. Ritmos marciales, fanfarrias imitadas en el teclado y contrastes abruptos de textura evocan el ambiente militar con sorprendente viveza. En uno de los episodios aparece incluso una indicación escrita por el propio compositor: “The trumpetts.” Este detalle revela el carácter casi teatral de la obra. El teclado se convierte aquí en un escenario sonoro donde la música no solo canta o danza, sino que también narra una historia.

Alejandra Escolante

Alejandra Escolante Mújico inicia sus estudios de música en el Conservatorio Superior de Música de A Coruña, en el que finaliza los Grados Superiores de Piano, Música de Cámara, Solfeo y el Grado Elemental de Violín, obteniendo simultáneamente el Grado en Ciencias Económicas. Recibe clases de piano de Lidia Stratulat (en Oviedo), Anna Mirzoyan (A Coruña) y Alexander Gold (Santiago). Su formación es una constante, realizando innumerables cursos entre los que destacan los de posgrado de Alcalá de Henares. Recibió clases magistrales de Almudena Cano, Irina Zaritskaya, Josep Colom, Benedetto Lupo…

Debido a su interés por la música antigua, inicia estudios de órgano histórico con Bruno Forst en 2006, finalizando en el Conservatorio de Ourense los grados profesionales de órgano y clave con Marisol Mendive y Alicia Alcaina. Ha recibido también formación especializada de José Luis González Uriol y Juan de la Rubia. Actualmente, amplía su especialización realizando los Estudios Superiores de Clave en el Conservatorio Superior de Vigo con Diego Ruenes.

Colabora activamente en ciclos de órgano y en su promoción didáctica, como Ciclo Olladas, XXX Ciclo de Órgano de Xunqueira de Ambía, Ciclo Conmemorativo en San Miguel dos Agros, diferentes ediciones de la Exposición Didáctica del Órgano Ibérico de la Capilla de la Real Cofradía de las Ánimas o Ciclo Lugares e Órganos (As Donas, Cuarteto Alicerce, Quinteto Invento, Catro Quince, Memoria Silente…), visitas a órganos de Compostela, colaboración en la serie documental Corpo de vento, ponente en los cursos Sinergias entre derecho y música de la USC, etc. Asimismo, ha colaborado recientemente con el Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses en el proceso de revisión de órganos y su divulgación didáctica. Además, promovió diversas actividades culturales y musicales en Compostela (Jornadas de Órgano Mariano Tafall, Ciclo de Cámara Hilario Courtier, Jornadas Didácticas…). Colabora como clavecinista con la Orquesta Clásica de Vigo y próximamente participará a solo en el Festival Internacional de Órgano 8 Pés.

Es miembro fundador del grupo Catro Quince, especializado en la interpretación de la música históricamente informada del siglo XVII, con el que ha participado en diferentes proyectos y festivales de música antigua, destacando el Festival de Música Antigua de Villanueva de Huerva, Lugares e Órganos o Un camiño ben temperado. Desde 2025 también forma parte del grupo historicista Alday.

Funcionaria de carrera en los Cuerpos de Enseñanza Secundaria y Música y Artes Escénicas, ejerce desde el 2005 la labor docente de pianista acompañante y profesora de piano en el Conservatorio Profesional de Música de Santiago de Compostela.