Italia y España siglo XVII

Toccata quinta sopra i pedali, e senza GIROLAMO FRESCOBALDI (1583-1643)

Jubilet tota civitas CLAUDIO MONTEVERDI (1567-1643)

Canto llano de la Inmaculada Concepción con tres glosas FRANCISCO CORREA DE ARAUXO (1575-1654)

Tiento lleno de cuarto tono FRANCISCO CORREA DE ARAUXO

Tiento de medio registro de tiple de séptimo tono FRANCISCO CORREA DE ARAUXO

Ecco di dolci raggi CLAUDIO MONTEVERDI

Salve de lleno de primer tono SEBASTIÁN AGUILERA DE HEREDIA (1561-1627)

Obra de primer tono sobre el paso de la Salve SEBASTIÁN AGUILERA DE HEREDIA

La noche tenebrosa JUAN HIDALGO (1614-1685)

Tiento de falsas de segundo tono PABLO BRUNA (1611-1679)

Pianto della Madonna (Stabat mater dolorosa) GIOVANNI FELICE SANCES (ca.1600-1679)

LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA

Olalla Alemán, soprano

Luis Antonio González, órgano histórico (1607)

El tránsito del siglo XVI al XVII marca uno de los más claros puntos de inflexión en el desarrollo de la música occidental. La tradición de la composición polifónica asiste a la incorporación de nuevas tipologías que, si bien con seguridad se practicaron antes (como el canto de un solista acompañado por un instrumento de tecla o cuerda pulsada), muestran rasgos total e intencionadamente novedosos. En diversos puntos de Italia, con la camerata que mantenía en Florencia el conde Giovanni Bardi en su centro, triunfa un estilo de composición que, destinado en origen a recuperar las cualidades expresivas del teatro musical de la Antigüedad, supone una creación revolucionaria: el recitar cantando o stile rappresentativo. Sirvió de base en principio para el teatro de corte, pero de inmediato pasó también a algunos espacios de la música religiosa, y rápidamente se extendió a todos los géneros musicales y trascendió las fronteras de la península itálica. Íntimamente ligado al nacimiento del nuevo canto solístico expresivo, fundamentado en la transmisión e interpretación del texto, aparece un nuevo sistema de acompañamiento improvisado sobre un bajo, el bajo continuo, que seguirá en vigor en algunos ámbitos de la música occidental hasta bien entrado el siglo XIX.

España contaba desde el siglo XVI con una tradición documentada de canto a solo con acompañamiento de instrumentos de cuerda pulsada (la vihuela), y algunos tratados de tecla de ese siglo (especialmente el Arte de tañer fantasía de fray Tomás de Santa María, 1565) y otras fuentes musicales dan fe también del uso del órgano como instrumento de acompañamiento. Ya en el primer tercio del siglo XVII se generalizó en España el nuevo sistema italiano de notación del bajo continuo (conocido en España también con otros nombres: acompañamiento general, bajo ad longum, entablatura, etc.), y con él llegaron adaptaciones y remedos de la monodía italiana que combinaban algunos de sus elementos originales con otros de tradición hispánica. Contrariamente a lo que a veces se ha escrito sobre un supuesto aislamiento decadente de la música española en el siglo XVII, el parentesco entre algunas tipologías musicales italianas y españolas durante el siglo es perfectamente constatable, tanto en lo vocal como en lo instrumental.

Aprovechando el espléndido órgano de 1607 (aunque dotado de algunas modificaciones en el siglo XVIII) de la iglesia parroquial de Villanueva de Huerva, y en una formación «minimalista» de Los Músicos de Su Alteza en lo que a número de integrantes se refiere, ofrecemos un hermoso programa que pone en parangón obras, tanto religiosas como profanas, de varios compositores relevantísimos de las tradiciones italiana y española del siglo XVII: Frescobaldi, Monteverdi y Sances, por un lado, y Correa de Arauxo, Juan Hidalgo y los aragoneses Aguilera de Heredia y Bruna por otro. Todas las piezas vocales están unidas por el nexo de la consideración, en palabras de Monteverdi, de que «l’orazione sia padrona dell’armonia e non serva», esto es, de que la música sea vehículo para la comprensión, expresión y hermenéutica de los textos que sustenta. Asimismo, las piezas instrumentales, aun desprovistas de palabras, se ven imbuidas de esa misma representación de los afectos y las emociones, de un modo más abstracto pero no menos elocuente. 

Luis Antonio González, IMF-CSIC

Una justa mezcla de investigación, intuición e imaginación sirve a Los Músicos de Su Alteza para convertir, desde el máximo respeto a la obra de los grandes maestros de siglos pasados, la vieja escritura muerta en música viva.

Desde su fundación en 1992, centenares de actuaciones -conciertos, grabaciones, publicaciones científicas, cursos y conferencias- en Europa y América avalan a Los Músicos de Su Alteza como grupo de referencia en la recuperación e interpretación de la música barroca. En sus casi treinta años de vida han rescatado de archivos españoles y americanos una buena parte del rico patrimonio musical hispánico de los siglos XVII y XVIII, partiendo de las investigaciones de su fundador y director, Luis Antonio González. Compositores antes desconocidos o poco frecuentados, como Joseph Ruiz Samaniego (fl. 1653-1670) o José de Nebra (1702-1768), son hoy acogidos con enorme éxito en medio mundo gracias a la labor de Los Músicos de Su Alteza.

El conjunto Los Músicos de Su Alteza cuenta desde sus comienzos con un sólido conjunto de cantantes e instrumentistas fieles al espíritu de recuperar con renovada frescura el repertorio barroco español  e internacional. Han actuado con éxito considerable en numerosos escenarios y en los más importantes festivales en España, Francia, Holanda, Bélgica, Suiza, Italia, Gran Bretaña, México, Bolivia, EEUU, etc. Desde 2008 han grabado para el prestigioso sello francés Alpha y en 2021 iniciaron su colaboración con IBS-Classical. Entre sus numerosas grabaciones discográficas, premiadas con diversos galardones (Diapason d’Or, Premio CD-Compact, Muse d’Or, La Clef, Prelude Classical Music Awards) destacan las cuatro últimas publicadas, dedicada una a villancicos de Joseph Ruiz Samaniego (La vida es sueño…), a la ópera Amor aumenta el valor de José de Nebra, autor al que continuarán consagrando un amplio proyecto concertístico y discográfico en los próximos años, a oratorios de Luigi Rossi y Giacomo Carissimi (Il tormento e l’estasi) y a música del Seicento en torno al tema de la Verdad (Quid est Veritas?).

En 2009 Los Músicos de Su Alteza recibieron los premios Fundación Uncastillo y Defensor de Zaragoza, y en 2019 el Premio Artes y Letras de Heraldo de Aragón en lacategoría de Música. Han contado con ayudas de la Fundación Orange, el Gobierno de Aragón, el Ministerio de Cultura español y Acción Cultural Española, y han colaborado regularmente en proyectos del CNDM. Desde 2017 son Grupo Residente del Auditorio de Zaragoza.

En los últimos años Los Músicos de Su Alteza dedican parte de su tiempo a compartir experiencias con jóvenes músicos, en cursos, talleres y seminarios (Curso Internacional de Música Antigua de Daroca, Cursos de Verano en La Alhambra-Universidad de Granada, Universidad Juárez de Durango, Conservatorio de Las Rosas de Morelia, University of Arizona…).

OLALLA ALEMÁN, soprano

La soprano murciana Olalla Alemán inicia sus estudios musicales a la edad de diez años en el coro infantil del Orfeón Fernández Caballero (Murcia), donde recibe sus primeras clases de solfeo y piano. Más tarde cursa estudios de grado medio de canto en el conservatorio Manuel Massotti Littel de Murcia y en Madrid, en el conservatorio Teresa Berganza. Posteriormente en Barcelona estudia canto Histórico y canto Clásico y Contemporáneo en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMuC). Ha colaborado con numerosas formaciones nacionales e internacionales como: la Capella Reial de Catalunya, Orquestra Barroca Catalana, Forma Antiqva, La Tempestad, Camerata Iberia, La Caravaggia, Consort de violas de gamba de la Universidad de Salamanca, B’Rock, dirigida por Skip Sempé, Música Temparana (Adrián van der Spoel), Capilla Flamenca (Dirk Snellings) y Graindelavoix (Björn Schmelzer) entre otros. Desde 2005 es miembro estable de Los Músicos de Su Alteza, que dirige Luis Antonio González. Como solista ha actuado en los más importantes festivales de Europa y América Latina. Ha impartido cursos y masterclasses de canto histórico en la Universidad de Granada, la Universidad Juárez de Durango (México), la University of Arizona… Ha realizado grabaciones para la radio clásica belga Klara, RNE, y France3. También como solista ha realizado grabaciones discográficas para los sellos: Música Antigua Aranjuez, Arsis, Verso, Enchiriadis, Glossa, Alpha e IBS Classical, grabaciones que han recibido galardones como La Clef, Muse d’Or, Prelude Classical Music Awards, etc., destacando su intervención en los papeles protagonistas en Amor aumenta el valor de José de Nebra y Jephte de Carissimi (Los Músicos de Su Alteza, Alpha-Outhere Music), así como su último CD hasta la fecha, Quid est Veritas?, de nuevo con Los Músicos de Su Alteza.

LUIS ANTONIO GONZÁLEZ, órgano

La inquietud de Luis Antonio González por la interpretación de la música histórica y su interés por la investigación y recuperación del patrimonio musical lo condujeron a la musicología histórica y a la práctica musical, como organista, clavecinista y director. Estudió en el Conservatorio de Zaragoza, las Universidades de Zaragoza y Bolonia (becado por el Reale Collegio di Spagna) y numerosos cursos de especialización, siendo especialmente influyentes en su formación José V. González Valle, José L. González Uriol, Jan Willem Jansen, Lorenzo Bianconi y Salvador Mas. Tras doctorarse ingresó en el antiguo Instituto Español de Musicología (hoy IMF-CSIC). Desde 2000 ha dirigido el Postgrado de Tecla del CSIC y entre 2006 y 2014 ha sido director de Anuario Musical. Autor de más de 300 publicaciones, presta especial atención a la práctica musical histórica y a la recuperación de la música española de los siglos XVII y XVIII. Destacan sus ediciones de Joseph Ruiz Samaniego y José de Nebra, de quien recientemente ha recuperado la ópera Venus y Adonis. Profesor y conferenciante en congresos y seminarios en Europa y América (Universität Mozarteum de Salzburgo, Centre de Musique Baroque de Versailles, Universität Leipzig, City University of New York, University of Arizona, UNAM México, diversas universidades españolas, ESMuC, CSMA, CIMAD, Conservatorio de las Rosas de Morelia, Academia Internacional de Órgano de México, FEMUSC Brasil, Laboratorio di Musica Antica di Quartu St.’Elena…), coordina la investigación integral del Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza y asesora restauraciones de instrumentos históricos de la Diputación de Zaragoza. En 1992 fundó Los Músicos de Su Alteza. Ha actuado en Europa, América y norte de África. Su discografía comprende una docena de títulos para los sellos Arsis, Prames, Hortus, Dorian, Alpha e IBS Classical. Ha sido reconocido con numerosos galardones: Premio Nacional de Humanidades, de Musicología “Rafael Mitjana”, “Fundación Uncastillo”, “Defensor de Zaragoza”, Diapason d’Or, La Clef, Muse d’Or, Prelude Classical Music Awards, etc. Es Académico de Número de la Real de Nobles y Bellas Artes de San Luis.