Cuartetos de cuerda en la era de la revolución

Cuarteto de cuerda en Sib mayor
JERONI ALDAY (1765-1835)

Allegro non troppo
Adagio
Menuetto
Finale

Cuarteto de cuerda en Sol mayor, Op.16
MARCIAL DEL ADALID (1826-1881)

Allegro
Andante quasi Adagio
Minuetto
Finale

Cuarteto de cuerda en Si menor
JERONI ALDAY

Maestoso
Andante gratioso
Menuetto
Finale

CUARTETO ALICERCE

Jorge Montes, violín
Roberto Santamarina, violín
María José Pámpano, viola
Carlos García Amigo, violoncello

Jeroni Alday fue uno de los violinistas más aclamados en Paris antes de la revolución francesa. El público que asistió a los Concerts Spirituels lo disfrutó como solista en más de 30 ocasiones, incluso se escuchó más la música de Jeroni que la del mismísimo Mozart; que fue interpretada en 15 ocasiones, una menos que la del menorquín. Jeroni Alday, fue alumno aventajado de Giovanni Battista Viotti, el más aclamado violinista por el público parisino de la época, y se le conocía como Alday le jeune. Actualmente, los principales diccionarios musicales del mundo siguen en el error de considerarlo francés y lo citan con su nombre afrancesado: Paul Alday. Abolida la monarquía en Francia, Jeroni abandona Paris y viaja a las islas británicas, quizás siguiendo los pasos de su maestro Viotti, recorriendo diversas ciudades como Edimburgo, donde fue director musical.

Por razones históricas, la literatura para cuarteto de cuerda en España no es muy abundante. Esta forma emblemática de la música de cámara no tuvo un desarrollo sencillo, y Galicia no fue una excepción. Marcial del Adalid nació en una familia con gran tradición musical. Tras estudiar en Londres con Ignaz Moscheles, discípulo de Beethoven, se convirtió en una de las figuras principales del Rexurdimento, el movimiento romántico que impulsó la recuperación cultural gallega en el siglo XIX.
Su Cuarteto de cuerda en Sol mayor op. 16 constituye su única incursión en este género. La obra sigue los modelos formales heredados del clasicismo vienés, con claras referencias al estilo de Beethoven y ecos del clasicismo de Haydn en algunos pasajes finales.

Jesús Martín Martínez

Alicerce en idioma gallego posee tres acepciones que tienen en común la importancia de la base en la construcción de un proyecto: “un edificio con sólidos alicerces”.

Los integrantes del Cuarteto Alicerce entienden que estos principios de solidez vienen dados desde varios caminos. Uno de ellos, quizás el más importante, sea la amistad gestada a través de los años entre los cuatro y articulada a través de diferentes proyectos musicales de los llevan a formular esta nueva propuesta de música de cámara.

Otro de estos caminos es el repertorio que deciden afrontar y la forma de hacerlo: música para cuarteto de los períodos clásico y primer romanticismo europeos interpretada con instrumentos encordados en tripa. Esta época de la música occidental supone posiblemente el fundamento de las formas y el lenguaje de la música de cámara. La elección de las cuerdas de tripa viene dada por la experiencia acumulada por los cuatro en el campo de la música antigua y que los lleva a considerar que es la mejor forma de recrear la sonoridad y el espíritu de estas obras.

El Cuarteto ALICERCE nace de un concierto organizado por la Universidad de Santiago de Compostela que tuvo lugar en el Paraninfo de la Facultad de Historia en Junio de 2016, donde interpretaron las “Siete últimas palabras de Cristo en la Cruz” de Joseph Haydn. Tanto la obra como el marco donde se interpretó, fueron sin duda buenos “alicerces” para el surgimiento de este proyecto.